ANIMA POLONIA
MUESTRA DE CINE POLACO EXPERIMENTAL Y DE ANIMACIÓN
en el marco de la
PRIMERA SEMANA DE CINE POLACO EN MÉXICO
Ciudad de México (24 al 31 de mayo, 2022):
Centro de Capacitación Cinematográfica
Guadalajara (23 al 28 de junio, 2022):
Cineteca FICG de la Universidad de Guadalajara
Cineforo Universidad de Guadalajara
Monterrey (12 al 17 de julio, 2022):
Cineteca Nuevo León Alejandra Rangel Hinojosa
Cine de animación polaco
Texto por Katarzyna Mąka-Malatyńska, curadora de las secciones temáticas METÁFORAS DE LIBERTAD Y OPRESIÓN y CUENTOS NO APTOS PARA NIÑOS
Las primeras películas de animación fueron realizadas en Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, eran apenas escasos intentos de la vanguardia y la mayoría desapareció. Después de la guerra, fue necesario comenzar de nuevo. Las primeras películas fueron hechas por artistas apasionados. Con el transcurso del tiempo, las autoridades estatales se dieron cuenta de que la animación se podía utilizar con fines educativos y de propaganda. Por ello, se realizaron dibujos animados tendenciosos para niños, que difícilmente encajaban en el marco del realismo socialista vigente a finales de los años cuarenta y principios de los años cincuenta.
Al mismo tiempo, la producción de películas de animación se volvía cada vez más profesional. Sin embargo, apenas después del año 1956, cuando inició el Deshielo en la cultura polaca y disminuyó la censura y el control del estado, se permitió experimentar con el arte e inspirarse en el arte occidental. La animación dejó de ser solamente un entretenimiento para niños, y se convirtió en una de las áreas del cine artístico. Fue entonces cuando nació la Escuela Polaca de Animación. Las primeras películas de animación realizadas por Jan Lenica y Walerian Borowczyk, Érase una vez (1957) y La casa (1958), son consideradas su comienzo. Otro creador de la escuela era Daniel Szczechura, cuyo debut, Conflictos, comentó sobre la relación entre un artista y las autoridades y, también, tocó el tema de la libertad artística. Por fin, los creadores de la animación podían plantear los temas dirigidos a los espectadores adultos. Además, se podía realizar búsquedas y experimentos formales, lo cual permitió a la animación polaca ir más allá de la estética cercana a las producciones soviéticas, más allá de la imitación del estilo de Disney, o de un realismo interpretado de una forma peculiar.
Los creadores de las primeras películas de la Escuela Polaca de Animación de finales de los años cincuenta y principios de los años sesenta combinaron libremente diferentes técnicas, principalmente recortes y animación de objetos encontrados (readymade) con los elementos de un plano real. Con el tiempo, los artistas de esta formación crearon y utilizaron varias técnicas más. Una de las propiedades artísticas de la animación polaca se ha convertido en la búsqueda constante de soluciones estéticas originales.
Aunque las películas de la Escuela Polaca de Animación diferían en estilo y fueron realizadas en técnicas diferentes, su característica común era el simbolismo. Los cuentos parabólicos tocaban importantes problemas existenciales, a menudo se referían directamente a la realidad sociopolítica polaca y, al mismo tiempo, mantenían el universalismo. Mostraban a un hombre oprimido, constantemente vigilado, encarcelado, que intenta escapar del espacio claustrofóbico del país y de la monotonía gris de la vida. Se notaron alusiones políticas en las películas de Daniel Szczechura, metáforas existenciales en las películas de Jan Lenica o Stefan Schabenbeck, y más tarde también en las obras de Piotr Dumala.
Durante las décadas siguientes se mantuvo este modelo de interpretación de una película de animación. A pesar de que la animación contemporánea está muy diversificada, la fórmula creada por los pioneros de la Escuela Polaca de Animación resulta duradera y constituye un importante punto de referencia para las siguientes generaciones.




